Estructuración Corporativa

Guía Completa: Cómo Crear un Holding Familiar en Ecuador (2026)

Aprenda paso a paso cómo estructurar un holding familiar para proteger su patrimonio empresarial, optimizar la carga tributaria y planificar la sucesión generacional de manera ordenada.

Dr. Pablo Fernando Luna Guzmán

Socio - Director

En este artículo

Qué es, cuándo conviene y qué debe analizar antes de reorganizar sus empresas bajo una estructura holding.

Actualizado: 27 de agosto de 2026 · 12 min de lectura

Una empresa puede comenzar con un solo propietario.

Después aparece una segunda compañía, una nueva línea de negocio, inversiones, inmuebles o nuevos accionistas.

Con el tiempo, lo que originalmente era una empresa puede convertirse en un grupo de sociedades que sigue dependiendo de las mismas personas y de una estructura de propiedad que nunca fue diseñada para ese nivel de crecimiento.

Entonces aparece una pregunta frecuente:

¿Conviene crear un holding?

En determinados casos, sí.

Un holding puede ayudar a ordenar la propiedad de varias compañías, estructurar el control del grupo y facilitar futuras inversiones o procesos de sucesión.

Pero no todos los empresarios lo necesitan.

Y constituir una sociedad adicional sin tener claro qué problema debe resolver puede generar más complejidad en lugar de solucionarla.

Por eso, antes de preguntarse cómo crear un holding, conviene responder algo más importante:

¿Qué queremos conseguir con esa estructura?


¿Qué es un holding en Ecuador?

La Ley de Compañías ecuatoriana reconoce a la compañía holding o tenedora de acciones como aquella que adquiere acciones o participaciones de otras compañías con la finalidad de vincularlas, ejercer control y conformar un grupo empresarial.

En términos sencillos, una sociedad pasa a concentrar la propiedad de otras compañías.

Imagine una familia o un empresario que mantiene directamente participaciones en tres sociedades distintas.

Con el paso del tiempo, los porcentajes pueden variar, pueden incorporarse nuevos accionistas y las decisiones estratégicas de propiedad deben coordinarse entre varias compañías.

Mediante una estructura holding, esas participaciones pueden concentrarse en una sociedad matriz y determinadas decisiones relacionadas con la propiedad y el control pueden organizarse desde ese nivel.

Las compañías operativas, sin embargo, mantienen su personalidad jurídica, sus propios administradores, órganos societarios y obligaciones.

Antes

Empresario o familia

Empresa A · Empresa B · Empresa C

Los propietarios mantienen participaciones directas en cada sociedad.

Con una estructura holding

Empresario o familia

Holding

Empresa A · Empresa B · Empresa C

La diferencia parece sencilla, pero puede cambiar significativamente la forma en que se organiza la propiedad y se coordinan determinadas decisiones dentro del grupo.

El holding organiza principalmente la propiedad y el control de otras sociedades. No es, por sí solo, una garantía automática de protección patrimonial ni de ahorro tributario.


¿Cuándo tiene sentido considerar un holding?

No existe un monto de patrimonio a partir del cual automáticamente sea necesario crear uno.

La variable que realmente importa es la complejidad empresarial, no únicamente el tamaño del patrimonio.

Puede ser conveniente analizar una estructura holding cuando existen varias compañías, cuando una misma persona o familia mantiene participaciones en diferentes sociedades, cuando se desea centralizar la propiedad o determinadas decisiones, cuando ingresarán nuevos inversionistas o cuando la estructura accionaria empieza a ser difícil de administrar.

También puede cobrar especial importancia cuando se aproxima una transición generacional.

Un empresario con tres compañías podría tener razones suficientes para analizarlo.

Otro con un patrimonio considerablemente mayor, pero una sola sociedad y una actividad sencilla, podría no necesitarlo.

La cifra del patrimonio no sustituye el diagnóstico.


¿Cuándo probablemente no sea el primer paso?

Este punto suele pasarse por alto precisamente porque el holding es el concepto que más se menciona cuando se habla de estructuración empresarial.

Si una persona todavía desarrolla directamente toda su actividad económica bajo su propio RUC, hablar inmediatamente de un holding puede significar empezar por el final.

Su primera necesidad probablemente no sea concentrar la propiedad de varias sociedades.

Antes debería analizar si el tamaño, las obligaciones y los riesgos actuales de su actividad justifican separar jurídicamente el negocio de la persona natural mediante una sociedad operativa adecuadamente estructurada.

Esa separación societaria puede ser una primera herramienta para delimitar jurídicamente la actividad empresarial, pero tampoco significa que todos los riesgos personales desaparezcan automáticamente. Garantías personales, determinadas responsabilidades de administradores o una operación inadecuadamente separada pueden seguir generando exposición.

De igual manera, quien posee una sola compañía no necesita constituir otra sociedad encima únicamente porque el concepto de holding parezca más sofisticado.

La estructura debe responder al nivel de complejidad real del negocio.

La estructura correcta no es la más sofisticada. Es la que resuelve el problema que realmente existe.

Señal de alerta: si no puede explicar con claridad qué problema concreto solucionaría el holding, probablemente todavía sea prematuro constituirlo.


¿Qué ventajas puede ofrecer un holding?

1. Ordenar la propiedad de varias empresas

Cuando una persona o familia participa directamente en varias compañías, la estructura puede volverse cada vez más compleja.

Un hijo puede incorporarse como accionista en una sociedad.

Otro puede participar en dos.

Puede entrar un inversionista en una tercera.

Y con el paso del tiempo los porcentajes dejan de seguir una misma lógica.

Un holding puede permitir concentrar determinadas participaciones en un nivel superior y simplificar la arquitectura de propiedad.

Eso puede facilitar futuras decisiones relacionadas con inversión, incorporación de accionistas, reorganizaciones y sucesión.

La finalidad no es solamente tener un organigrama más ordenado.

Es evitar que la propiedad se fragmente sin una lógica común a medida que el grupo crece.

2. Organizar el control del grupo

Tener varias sociedades no significa necesariamente tener un grupo organizado.

El holding puede convertirse en un nivel desde el cual se estructuren determinadas decisiones estratégicas sobre nuevas inversiones, endeudamiento relevante, adquisición o venta de compañías, incorporación de inversionistas, distribución de dividendos y políticas generales del grupo.

Dependiendo del tamaño y complejidad, también pueden incorporarse directorios, comités u otros mecanismos de gobierno corporativo.

Pero esto no elimina la autonomía de las compañías controladas.

Cada sociedad continúa teniendo sus propias responsabilidades y debe adoptar las decisiones que legal o estatutariamente le correspondan.

El objetivo es coordinar el grupo, no fingir que todas las compañías son una sola.

3. Facilitar la planificación sucesoria

Imagine a una persona que posee directamente acciones o participaciones en cinco compañías.

Una futura sucesión puede involucrar cinco posiciones societarias distintas, diferentes porcentajes y múltiples decisiones sobre administración y control.

Si esas participaciones están correctamente concentradas en una sociedad holding, la planificación puede organizarse principalmente alrededor de la propiedad de la matriz.

Eso puede simplificar considerablemente la arquitectura sucesoria.

Pero el holding no determina por sí mismo quién controlará el grupo, quién administrará o qué ocurrirá si un heredero desea vender.

Por eso, en una empresa familiar suele ser necesario complementarlo con estatutos adecuados, pactos entre accionistas, protocolo familiar y planificación sucesoria propiamente dicha.

Concentrar la propiedad puede simplificar la sucesión. No reemplaza las reglas que la siguiente generación necesitará.

4. Delimitar mejor actividades y riesgos

Diferentes actividades pueden desarrollarse mediante sociedades distintas mientras la sociedad holding mantiene las participaciones del grupo.

Esto puede contribuir a organizar mejor la exposición de cada negocio.

Pero existe una diferencia importante entre tener varias compañías y tener una verdadera separación entre ellas.

Garantías personales, garantías cruzadas, cuentas mezcladas, operaciones mal documentadas o pagos realizados indistintamente entre sociedades pueden transmitir riesgos dentro del grupo.

También puede ocurrir que una empresa creada para una actividad específica termine pagando obligaciones de otra simplemente porque existe liquidez disponible.

Cuando eso sucede, la estructura jurídica comienza a perder coherencia.

La estructura debe existir también en la práctica diaria, no solamente en el organigrama.


¿Qué tipo de sociedad puede utilizarse como holding?

Un holding no es un tipo societario único.

Dependiendo de las características del grupo pueden analizarse diferentes alternativas, entre ellas:

Sociedad por Acciones Simplificada (SAS), Sociedad Anónima o Compañía de Responsabilidad Limitada.

La elección debe considerar el número de accionistas, la flexibilidad estatutaria necesaria, las reglas para transferir acciones o participaciones, la forma de administración, la incorporación futura de inversionistas y las necesidades de gobierno y sucesión.

Por ejemplo, una estructura familiar cerrada puede requerir reglas muy distintas a las de un grupo que proyecta incorporar inversionistas en los próximos años.

Por eso, el primer paso no debería ser elegir el tipo de compañía.

Primero debe definirse cómo necesita funcionar la estructura.

El vehículo societario es consecuencia de esa definición, no el punto de partida.


Cómo estructurar un holding en Ecuador: 5 pasos

1. Diagnosticar la estructura actual

Antes de constituir una nueva sociedad debe conocerse exactamente qué existe hoy.

No solamente cuántas compañías tiene el empresario.

También quiénes son sus accionistas, qué porcentaje posee cada uno, dónde están los activos importantes, qué deudas existen, qué compañías han otorgado garantías, qué operaciones se realizan entre relacionadas y cuál es la situación tributaria de cada entidad.

Imagine un grupo con cuatro compañías.

A simple vista parece sencillo colocar una sociedad holding encima.

Pero durante el diagnóstico puede descubrirse que una de las empresas garantiza créditos de las otras, que un inmueble relevante pertenece directamente a uno de los accionistas o que existen préstamos entre compañías que nunca fueron correctamente documentados.

Ahí cambia completamente el análisis.

El diagnóstico, no la constitución de la sociedad, es lo que realmente determina si se necesita un holding y qué debería formar parte de él.

2. Diseñar la estructura futura

Luego debe definirse cómo debería quedar organizado el grupo.

¿Quiénes serán accionistas del holding?

¿Qué compañías estarán debajo de él?

¿Todas deberían incorporarse?

¿Qué porcentaje tendrá cada propietario?

¿Qué decisiones requerirán mayorías especiales?

¿Cómo ingresarán nuevos accionistas?

¿Qué ocurrirá si alguien desea vender?

¿La siguiente generación recibirá únicamente participación económica o también capacidad de control?

Estas decisiones deberían resolverse antes de preparar documentos societarios.

Una escritura o un estatuto técnicamente correcto no compensan una estructura mal concebida.

El diseño es más importante que la constitución formal de la sociedad.

3. Evaluar los efectos antes de ejecutar la reorganización

Antes de transferir acciones o participaciones deben revisarse las consecuencias societarias, tributarias, contractuales, financieras y bancarias.

También deben analizarse estatutos, contratos de crédito, garantías, pactos entre accionistas y cualquier restricción existente.

Una transferencia puede parecer sencilla desde el punto de vista societario y producir consecuencias completamente diferentes desde el punto de vista tributario o bancario.

La planificación debe realizarse antes de mover las participaciones, no después.

Deshacer una transferencia mal planificada suele ser considerablemente más difícil que haber analizado correctamente sus efectos desde el inicio.

4. Constituir o adecuar la sociedad holding

Una vez definido el diseño corresponde implementar la sociedad que funcionará como matriz.

Sus estatutos deberían responder a las necesidades reales del grupo y no limitarse a reproducir un formato genérico.

Dependiendo de la estructura pueden necesitar reglas específicas sobre administración, mayorías, transferencia de acciones o participaciones, derechos de preferencia, ingreso de nuevos accionistas y decisiones estratégicas.

Esto adquiere todavía más importancia cuando existen varios miembros de una familia o accionistas con intereses diferentes.

El estatuto no debería diseñarse pensando únicamente en cómo funciona la empresa hoy.

También debería considerar qué ocurrirá cuando cambien sus propietarios.

5. Transferir las participaciones e implementar el funcionamiento del grupo

Finalmente deben ejecutarse las transferencias previstas y actualizarse los registros societarios correspondientes.

Pero la reorganización no termina ahí.

Después deben funcionar correctamente las relaciones dentro del grupo.

Dependiendo de cada caso pueden requerirse políticas de dividendos, reglas para préstamos y operaciones entre relacionadas, contratos internos, mecanismos de información financiera, políticas sobre garantías, gobierno corporativo y reglas familiares o sucesorias.

Una compañía matriz puede aparecer jurídicamente en pocas semanas.

Construir un verdadero grupo empresarial requiere algo más.

El holding es una parte de la estructura. No reemplaza la estructura completa.


Consideraciones tributarias en 2026

La tributación debe analizarse antes de implementar cualquier reorganización.

No después, cuando las operaciones ya fueron ejecutadas.

Además, las reglas aplicables a dividendos cambiaron desde 2025, por lo que ya no resulta correcto afirmar de manera general que los dividendos entre sociedades ecuatorianas están simplemente exentos.

En una estructura holding deben revisarse especialmente los siguientes puntos.

Dividendos

Debe analizarse el tratamiento tributario vigente según quién recibe la distribución y las características particulares de la estructura.

La existencia de una sociedad holding no convierte automáticamente una distribución en una operación fiscalmente neutra.

Transferencia de acciones o participaciones

Para colocar sociedades existentes debajo del holding normalmente deben transferirse derechos representativos de capital.

Estas operaciones pueden generar consecuencias tributarias.

Por ello deben revisarse previamente el costo tributario, el valor de negociación, el precio, la relación entre las partes y la documentación que respalda la operación.

Este análisis es especialmente relevante cuando las compañías han incrementado significativamente su valor desde que fueron constituidas.

Utilidades no distribuidas

La normativa vigente contempla además un pago a cuenta relacionado con determinadas utilidades acumuladas de ejercicios anteriores que permanezcan sin distribuir.

Esto debe incorporarse al análisis de las políticas de dividendos y capitalización del grupo.

Una decisión que antes podía analizarse únicamente desde la perspectiva financiera ahora puede requerir también una evaluación tributaria adicional.

Operaciones entre relacionadas

Una vez estructurado el grupo pueden existir préstamos, servicios, arrendamientos y otras operaciones entre compañías vinculadas.

Estas operaciones deben responder a una realidad económica y mantenerse adecuadamente documentadas.

Cuando corresponda, también deberán observarse las reglas de precios de transferencia.

Operaciones internacionales

Cuando existen accionistas, financiamiento o inversiones en el exterior también deben analizarse retenciones, Impuesto a la Salida de Divisas y demás normas aplicables.

La tributación debe optimizar una estructura empresarial que tenga sentido. No debería utilizarse para justificar una estructura innecesaria.


Errores frecuentes al crear un holding

Crear el holding antes de definir para qué servirá.
La nueva sociedad debe ser consecuencia del análisis, no su punto de partida.

Transferir participaciones sin analizar previamente el impacto tributario.
Mover acciones puede tener consecuencias económicas y fiscales que deben calcularse antes, no después.

Creer que protege automáticamente todo el patrimonio.
La separación societaria pierde efectividad si existen garantías, cuentas mezcladas u operaciones indistintas entre compañías. Un buen organigrama no corrige una mala operación.

Utilizar estatutos genéricos.
Una estructura de grupo puede requerir reglas de gobierno, transferencia, salida y control diseñadas específicamente para sus accionistas, no una plantilla estándar que ignora cómo funciona realmente el grupo.

Pensar solamente en impuestos.
Una estructura debería continuar teniendo lógica incluso si cambia la normativa tributaria. Si su única razón de existir es el tratamiento fiscal vigente, probablemente deberá replantearse cuando cambie la ley.


Entonces, ¿realmente necesita un holding?

Puede empezar respondiendo estas preguntas:

  • ¿Posee participaciones en varias sociedades?
  • ¿Necesita centralizar propiedad o control?
  • ¿Tiene diferentes actividades o inversiones empresariales?
  • ¿La estructura actual se está volviendo difícil de administrar?
  • ¿Se incorporarán nuevos accionistas o inversionistas?
  • ¿Existe una futura transición generacional?
  • ¿Puede explicar claramente qué problema resolvería el holding?

Si no existe una respuesta clara a esa última pregunta, puede ser prematuro crearlo.

Porque el objetivo no debería ser tener un holding.

El objetivo debería ser tener una estructura empresarial adecuada para el negocio y el patrimonio que realmente existen.


Conclusión

Un holding puede convertirse en una herramienta muy útil cuando existen varias compañías, inversiones o propietarios que necesitan organizar su propiedad y control.

También puede facilitar procesos de crecimiento, gobierno y sucesión.

Pero su utilidad no proviene simplemente de constituir una sociedad adicional.

Proviene de diseñar correctamente qué compañías formarán parte del grupo, quiénes serán sus propietarios, cómo se tomarán las decisiones, cómo se transferirán las participaciones, qué efectos tributarios tendrá la reorganización y cómo funcionarán las relaciones entre las diferentes sociedades.

La pregunta correcta no es:

“¿Cómo creo un holding?”

La pregunta debería ser:

“¿Qué estructura necesita realmente el grupo que tengo hoy y el que quiero construir mañana?”

La sofisticación de la estructura debe crecer con la complejidad del patrimonio.


¿Está considerando estructurar un holding?

El primer paso debería ser analizar cómo están organizadas actualmente sus compañías, participaciones, riesgos y objetivos.

A partir de ese diagnóstico puede determinarse si corresponde crear un holding, reorganizar las sociedades existentes o mantener una estructura más sencilla.

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¿Está considerando estructurar un holding familiar?

Cada grupo empresarial es único. Conversemos sobre su situación específica.

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Preguntas Frecuentes

Las decisiones empresariales pueden tener implicaciones tributarias relevantes si no se analizan previamente. Evaluar estos impactos antes de ejecutar una operación permite proteger la rentabilidad del negocio, evitar contingencias fiscales y mantener una relación adecuada con la administración tributaria.

Las contingencias tributarias suelen surgir cuando las decisiones empresariales no consideran adecuadamente sus efectos fiscales. Analizar previamente las operaciones, revisar el cumplimiento de obligaciones y estructurar adecuadamente la planificación tributaria permite reducir riesgos frente a la administración fiscal.

Cuando una empresa recibe requerimientos del Servicio de Rentas Internas es importante revisar el alcance de la solicitud, analizar la documentación de respaldo y evaluar la posición tributaria de la compañía. Una respuesta técnica y bien estructurada permite gestionar el proceso de forma adecuada.

Una glosa o determinación es un proceso mediante el cual la administración tributaria revisa el cumplimiento de las obligaciones fiscales de una empresa. Analizar adecuadamente estas observaciones permite preparar una respuesta técnica, evaluar la posición tributaria de la compañía y reducir posibles impactos financieros.

Es recomendable revisar la situación tributaria cuando la empresa experimenta crecimiento, realiza nuevas inversiones, modifica su estructura societaria o inicia operaciones en nuevos mercados. Un análisis periódico permite identificar riesgos fiscales y ajustar la estrategia antes de que surjan problemas con la administración tributaria.

La planificación tributaria estratégica consiste en analizar la estructura y las operaciones de una empresa para cumplir adecuadamente con la normativa fiscal, optimizar el uso de los recursos y reducir riesgos frente a la administración tributaria. Este enfoque permite tomar decisiones empresariales considerando sus efectos fiscales y evitar contingencias futuras.

Dr. Pablo Fernando Luna Guzmán

Socio - Director

Contador Público y Abogado con más de 25 años de experiencia en asesoría corporativa. Especialista en estructuración societaria, planificación tributaria y protección patrimonial para grupos empresariales familiares.

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