Las empresas pueden estar sujetas a requerimientos de distintos organismos de control, incluyendo la Superintendencia de Compañías, el Servicio de Rentas Internas o la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE). Contar con estructuras societarias claras, documentación adecuada y mecanismos de control interno permite cumplir con las obligaciones regulatorias, prevenir riesgos relacionados con la prevención de lavado de activos y fortalecer la transparencia en la gestión empresarial