Las operaciones entre compañías vinculadas deben responder a criterios económicos reales y contar con sustento contractual, contable y tributario adecuado.La ausencia de sustancia económica o respaldo documental puede generar observaciones regulatorias, ajustes fiscales o reclasificaciones de operaciones.
Una estructuración correcta permite documentar la razonabilidad de las transacciones, cumplir con la normativa aplicable —incluyendo reglas de precios de transferencia—y reducir la exposición a contingencias.