La implementación de una estructura de holding o un esquema de planificación patrimonial suele evaluarse cuando la empresa alcanza un nivel de crecimiento que exige separar riesgos operativos, organizar la participación accionaria, proteger el patrimonio empresarial y familiar, planificar la sucesión o estructurar inversiones, incluso en el exterior.
Una estructura adecuada permite ordenar la relación entre la empresa y el patrimonio familiar, mejorar la eficiencia organizativa del grupo y fortalecer la sostenibilidad de las decisiones estratégicas en el tiempo.